No, los traductores no somos diccionarios

 En Traducción, Traductor Especializado

Parece una afirmación un tanto obvia, pero tampoco está de más recordarla de vez en cuando. Los traductores no somos diccionarios y la diferencia principal radica en que los diccionarios pueden ofrecerte todas las traducciones posibles de un término mientras que los traductores captamos la idea del término en sí y la transmitimos en el idioma destino.

Lo hemos comentado en otras ocasiones, pero no nos cansamos de repetirlo: lo que determina que un traductor sea bueno o no es su capacidad de comprender el sentido de una frase y poder trasladarla a otro idioma aportando todas las connotaciones tanto culturales como idiomáticas. Y en este sentido, el diccionario poco puede aportar.

Esto no quiere decir que los diccionarios no sean unas de las herramientas muy útiles para nuestro trabajo pero, evidentemente, no constituyen el elemento más importante de las traducciones profesionales.

Quizás en documentos más técnicos de cualquier ámbito puede ser necesario un uso más estricto del diccionario, trasladando términos específicos como, por ejemplo, en informes médicos, en documentos técnicos que no incluyan reflexiones sobre el proyecto en sí o en cualquier documento jurídico. No obstante, en el resto de traducciones será más importante la labor de interpretación del mensaje por parte del profesional.

Pongamos, por ejemplo, la traducción de una carta en un restaurante de Málaga, una ciudad muy turística y con un gran reclamo culinario. Pues bien, imaginemos que en nuestro restaurante ofrecemos un rico plato de porra antequerana y decidimos apostar por el diccionario para incluir la traducción al inglés. Ello nos llevaría a la descripción de este plato frío como “sopa o crema de tomate”, lo que evocará al turista un plato caliente, por lo que no será tan apetecible en pleno verano, justo la época en la que se disfruta más de un plato como este.

Y este es solo un ejemplo que puede hacer que nuestros clientes no se decanten por degustar uno de los platos estrella de nuestra ciudad. Por desgracia, los fallos en este tipo de traducciones se cuentan por miles y pueden hacer incluso que nuestro restaurante sea el hazmerreír de Twittero llegar incluso a perder la clientela extrajera por no apostar por una traducción profesional.

Contar con un traductor profesional es contar con un intérprete de mensajes que puede aportar mucho más que cualquier diccionario y hará de tus comunicaciones un mensaje mucho más claro y cercano para el interlocutor que lo reciba.

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